Pareja en el cine / iStockHace apenas un año la cinta erótica en 3D, Sex and Zen: Extreme Ecstasy, fue noticia cuando el día de su estreno superó los ingresos en taquilla del primer fin de semana de Avatar, convirtiéndose en una de los filmes más exitosos de Hong Kong y Corea a pesar de su contenido dirigido a un limitado público adulto.
Esta vez el productor de la cinta promete romper su propia marca con una secuela tentativamente titulada Sex and Zen: Slayer of a Thousand from the Mysterious East, que además de continuar con las aventuras sexuales de los personajes de la Dinastía Ming, hará todavía más interactiva la experiencia mediante tecnología 4D. Sí, leyeron bien. No contento con las escenas subidas de tono en 3D que hacían sentir al espectador como vouyerista dentro de la habitación de unos lunamieleros, Stephen Shiu planea incorporar asientos que vibran en las salas donde se presente esta “joyita” del séptimo arte. La idea es que el efecto vibratorio se active durante las escenas eróticas, ofreciéndole a la audiencia una experiencia más… mmm… ¿cercana? con lo que está viendo en la pantalla.
Si el filme va a hacer uso de otras ventajas del 4D como aromas, o efectos de viento y agua, sigue siendo un misterio.
Todo esto podrá sonarles a broma, pero el fenómeno de la primera Sex and Zen fue tan grande en Asia, que hasta hubo agencias de viajes organizando paseos para que los turistas de China pudieran verla en Hong Kong o Taiwán, ya que en su país se prohibió su exhibición debido a las estrictas leyes de censura que rigen la industria del cine.
En cuanto a aquellos que se quejaron de que la primera cinta no ofrecía más que pechos en tercera dimensión, Shiu les garantiza que no saldrán decepcionados:
“Esta vez le pondremos más atención a eso y pediremos la ayuda de expertos en pornografía de Japón para dirigir las escenas.”
De repente, hablar del clímax de una película tiene un sentido completamente distinto…

