"las acacias": el cine de sentimientos

Buenos Aires, 23 de noviembre (Télam, por Claudio D. Minghetti).- Un camionero acostumbrado a conducir desde la frontera con Paraguay hasta Buenos Aires sube a una madre soltera que, bebé en brazos, necesita superar ese mismo recorrido. A fuerza de silencios apenas interrumpidos por pocas palabras, atraviesan más de mil kilómetros en el filme "Las acacias", de Pablo Giorgelli, que mañana se estrena comercialmente luego de un exitoso recorrido por festivales internacionales.

Tan sencillo como eso, y desde ese encuentro hasta el final del camino para todos ellos sus vidas cambian, igual que la del director -según confiesa- a lo largo de la década que precedió a la decisión de llevar adelante esta historia, cerrar un capítulo y comenzar a escribir uno nuevo. Dicen que las acacias, las de la tierra, ahuyentan la mala suerte.

Pablo Giorgelli es un hombre sencillo, pero también un director talentoso. Hay un común denominador en ambas facetas: la sensibilidad. Lo confirma una y otra vez, sea en la pantalla o cuando emocionado y casi sin palabras, recibió sus primeros -y valiosos- premios en el último Festival de Cannes.

Apenas se lo conoce y por su forma de mirar, cualquiera puede descubrir que hay algo sensible que lo diferencia de muchos otros cineastas más cómodos a la hora de ser laureados en un escenario importante y frente a un público que aplaude su obra con pasión.

Su primer largometraje, que llega recién ahora, a la edad en que muchos otros directores ya tienen varios, es un claro ejemplo de que el cine puede -y debe- ser sensible. Para empezar, Giorgelli se tomó su tiempo y, por lo visto, esperar el momento justo valió la pena.

Contar la historia de tan solo tres personajes significaba todo un desafío y, sin embargo, Giorgelli consigue que el relato atrape a un espectador que, al igual que él, está dispuesto a sentir como propio lo que le ocurre a estos solitarios en un largo viaje de iniciación a la vida.

Germán De Silva ratifica su talento, que ya demostró en obras como "Un mundo misterioso", "El Estudiante" y "Juan y Eva", mientras que Hebe Duarte aporta un entrañable encanto a su Jacinta, que busca encontrar rumbo a su nueva vida de madre sin perspectiva clara.

A diferencia del hace una década definido mal y rápido como "nuevo cine argentino" luego rebautizado como "independiente", enrolado en experimentos "no argumentales" o simplemente en el vacío de contenido, Giorgelli se pone en el lugar de narrador y cuenta una historia, si bien elemental, tan genuina que conmueve al espectador.

Y si hay algo que queda en claro después de ver "Las acacias" es que no necesita de definiciones de moda tan vagas como "sugerente", "inclasificable", o de "película de autor" para ser premiada por jurados o aplaudida por el público. Por suerte.(Télam).-

pfm-jab 23/11/2011 17:25


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